Se ha montado mucho revuelo estos días por unas declaraciones de Sam Altman diciendo que es un desperdicio que tengas RAM desaprovechada en tus cacharros cuando estaría mejor en uno de sus campos de computación creando al dios-máquina.
En realidad no es tanto que Sam necesite esa RAM, y de hecho gran parte del hardware que ha comprado está en almacenes sin usar porque no tiene dónde enchufarlo ni lo va a tener, al menos durante un tiempo. Tampoco es que le moleste especialmente tener que competir por esa RAM, y de hecho las empresas productoras ya se han comprometido a hacerles la RAM que haga falta. Que no haya RAM para otra cosa también es parte del plan.
El tema es que el nuevo modelo del sector tecnológico es que todo lo procese la IA. Altman ya ha dicho que su plan de negocio es que le compremos "inteligencia" como compramos agua corriente o electricidad. Que seamos dependientes de su empresa y no tengamos capacidad de hacer nada por nuestra cuenta. Las declaraciones sobre la RAM van en la misma línea que otras anteriores sobre cómo es inconcebible criar a un bebé sin IA. Básicamente va de soberanía. De qué cosas puedes hacer por tu cuenta o con ayuda de otros como tú, y para qué cosas dependes de su empresa. Como dice otro gurú de Silicon Valley, Peter Thiel, competir es de perdedores, los ganadores montan monopolios, y tu RAM compite con su IA. Para que les salgan las cuentas, nos necesitan dependientes.