He llevado a mi madre al centro de salud a hacerse la analítica de sangre y ¿Sabéis qué? Se ha mareado al salir.
Así que nada, como tenía que venir corriendo a trabajar, hemos ido al bar a desayunar.
Mi nivel de estrés está a unos niveles pocas veces vistos. Lo bueno es que ya no se me cae el pelo por los nervios.
- Este pedazo de estrés y ni una mala mamada, señor gerente. Ni una.
- ¡SÚBETE LOS PANTALONES Y SAL DE MI DESPACHO!